Transgresiones de un domingo (diferente)

He transgredido hace un ratito a tres de mis normas más férreas. ¿Qué me ha llevado a hacerlo?

  • Contexto histórico (o justificación facilona previa, como posible causa de todos los males y sobre todo, imposible de demostrar): voy a echarle la culpa a las fechas que se ciernen sobre mí y sobre mi DNI, mis ahora más que nunca incohados 32 tacos.
  • Antecedentes:  mañana empiezo un curso. Y no, no lo imparto, lo recibo. Esto en sí mismo merece un post [*1], así que, por resumir os digo que vuelvo a estudiar. Después de 7 años, pero no un curso online (que los he hecho a patadas) sino un 8-14h, con gente alrededor, pizarras, y todas esas causas de posible angustia vital.
  • Justificación empírica o causa de las transgresiones: vocecilla diciéndote en la cabeza que vuelves a estudiar, la vuelta al cole, a codearte con 14 personas más y no tienes un mísero cuaderno. Pero un cuaderno cuaderno, ya me entiendes.

Con todos estos condicionantes y algún agravante como que es domingo y debería estar todo cerrado, que realmente tengo un cajón lleno de cuadernos y libretas por estrenar (alguna especie de obsesión maníaca disfrazada de coleccionismo) y que no sé a dónde me lleva esta actividad formativa, me he saltado mis propias normas.

[Norma1]: nunca vayas en domingo festivo, de puente y cercano a la Navidad a una gran superficie y/o centro comercial. Allí que estaba yo, parando en Carrefour hace una hora y media, buscando aparcamiento (imposible) y entrando a la calle de material de oficina y/o escolar, que trata de sobrevivir entre calles dedicadas a juguetes y a turrones. He estado básicamente una hora (por problemas de decisión), dilucidando cuál era el cuaderno más sencillo (precioso, elegante, cómodo, con caché). Tengo que decir que en ese rato, al menos tres familias han buscado tipex [*2].

[Norma2]: nunca compres un cuaderno de cuadros o según qué rayas (la elegancia del adulto está en las páginas lisas). Y prioriza bien las cuestiones de diseño. Hubiera sido perfecto comprar un cuaderno de moleskine o primo hermano, pero no en un gran almacén. Los únicos que había de páginas lisas tenían la pasta dura y la espiral de pequeño diámetro. Creo recordar que ni en color metálico, ni siquiera de color negro, sino cromada en blanco. Un despropósito. Eso sin contar la marca enorme en las pastas y los colores nada minimalistas de los mismos. Finalmente, tras una hora de priorizar conceptualmente sobre el diseño, la comodidad, la integración social y la primera impresión (siempre acorde con la edad), he comprado un cuaderno de cuadros. Al menos es de los cuadros grandes, tan flojitos dibujados que puedo ignorarlos como quien no quiere la cosa y conferir a mis apuntes (si los hubiera) un toque naïve. Ni que decir tiene que ni se me ha ocurrido pensar en fotocopias de fotocopias de fotocopias, a quién queremos engañar, quién va a querer fotocopiarme apuntes. Porque… ¿todavía se fotocopian apuntes, no? [*3]

[Norma3]: nunca cuentes cosas ridículas que haces. Ésta, aunque parezca mentira me la cargo más a menudo. Tener un blog donde expresarme es un arma de doble filo. Si he transgredido dos normas en una hora, no lo cuentes y transgredas la tercera en tiempo récord.

En cualquier caso, ya está hecho: he comprado un cuaderno rojo con pastas de polipropileno o similar, de cuadros grandes y con distinto borde de color. Para más suplicio, los dos primeros colores son el rosa y el carne [*4]. ¿Puede haber peor suerte? Sí, que, como ocurría al final del post anterior sobre Mecano, el curso sea un fake [*5].

Aclaraciones o notas al pie.
[*1] Próximamente un post sobre: Fe en los cursos FPE o como ser un gato panza arriba y no perder  600 (apreciadas) horas en el intento.
[*2] Próximamente en sus pantallas: Típex versus tachón: cosas que nunca usé.
[*3] Próximamente en sus facebooks: Salir de clase en la era de piedra y volver en la 2.0. ¿Puedo coger apuntes con el portátil?
[*4] Próximamente en sus readers: El color carne: mito o realidad.
[*5] Próximamente en sus papeleras de reciclaje: Cómo el curso que prometía, después de ser aplazado y retomado, y de no asegurar suficientes prácticas en empresas para todos sus alumnos, resultó ser un fake.
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¡¡Paren las rotativas!!

Siempre he deseado decir eso. Al igual que siempre he deseado lo que hace que por fin pueda decir eso. Mecano vuelve en concierto. ¡Paren las rotativas! Madre. Tengo como cuatro posts pendientes, a medio escribir, a cual más triste y deprimente: que si la política, que si el paro, que si los cursos de FPE, que si blablabla. #Hombreya! #Priorizando

[Espinita1] Sevilla, 1991. Tierna edad de casi doce años. Concierto de Mecano. No me dejan ir. Eres muy chica y habrá mucha gente. Ofuscación. Otra vez será. Pues no, mira, se retiran. Más ofuscación. Espinita para los restos. No lo va a superar nunca. No los podrá desmitificar. Y le queda a una el que sé yo que yo que sé.

[Espinita2] “Ya a la venta el clío Mecano”. Una-rosa-es-una-rosa-es-u, y con su pegatina Aidalai en el ladito. Pero soy menor de 18 años. No conduzco. No compro. No poseo. No influyo.

[Espinita3] “A.J. se hizo ayer por la tarde una foto con Ana Torroja en el patio del colegio”. ¿Y qué hacía Ana Torroja en el patio del colegio por la tarde?, os preguntaréis. Pues era sobrina de la hermana Mª Ángeles, la directora de mi colegio y fue a visitarla. Antes o después de un concierto. Yo que sé. ¿Y por qué no estaba yo esa tarde en el colegio? Actividades deportivas a las que nunca me apunté.  ¿Y con una cámara? Ahí huele a chivatazo, siempre hubo clases (también le tenía coraje a A. J. por otros motivos de competencia en otros temas: por gustarle a quien me gustaba).

[Espinita4]: “Podemos ir al hotel de Tarifa de Ana Torroja, me han dicho que a veces está”. No sé. Sí. No. Sí. No. A ver cuándo encontramos un hueco. No. Sí. Ahora va y lo vende.

Ahora me voy a desespinar, creo. Y mira que voy a pocos conciertos de masas, que me da la fobia “que hay mucha gente”. Aunque bueno, todavía puede haber una [Espinita5] y que todo esto sea un bulo, un fake, una tuitada. Pero a mí que me quiten lo bailao de la alegría de la mañana de hoy.

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Perdón

Cuando una reconoce que se ha equivocado, lo reconoce. Cuando una debe una disculpa, la debe. Cuando una decide hacerlo públicamente y en su blog, lo hace. Para ti, jirafa.

Por poneros en antecedentes, varios días antes de mi última mudanza, noté que alguien me observaba empacar. Desde atrás. Miradas de estas que se te clavan en la nuca. Me volví súbitamente y allí estaba ella: mirándome hierática sin decir nada. Callada. Entonces, le solté un “Te lo digo en serio: como no hables, se me olvida y ¡te dejo!”, en un tono propio del cuerpo que se te pone desmontar y reducir todo para mudarte a un lugar menor o igual que el que tienes. Es más, me atreví a hacerlo público en caracolesontheroad.

Finalmente, me acordé de ella, y en uno de los últimos viajes de mi golfito, me acompañó mirando por la ventana -o intentando disminuir la rigidez cervical-, y entrecerrando los ojos por el aire acondicionado de finales de julio en Sevilla, en el asiento del acompañante.

Poco tiempo después, buscando en Internet cómo se llamaba el sonido que emitían los elefantes -el cual comprobé que todos mis amigos conocían menos yo, el elefante barrita-, encontré por casualidad un artículo en el que decían que las jirafas no emiten sonido alguno porque no tienen cuerdas vocales. Ay madre mía. Lo que le dije a la pobre, eso de “como no digas nada te quedas”… qué malestar.

Desde entonces, he seguido investigando el tema, sí que emite, pero infrasonidos, a frecuencias de 14Hz, inaudible para el oído humano, que escucha como mínimo las de 20Hz y en un buen día. Para hacer que se sienta mejor y enmendar mi error, además de hacerlo aquí, públicamente, la he colocado al lado de la estantería de los mejores libros y cada mañana le doy los buenos días, le comento el tiempo y estudio sus gestos al conjuntar la ropa. Su opinión me importa.

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Desayunos y la riqueza del andaluz

El desayuno une, se crean vínculos. Es una costumbre diaria, en proximidad, frente a frente. Con sus buenos días iniciales y su retórico “qué pasa”, sus “gracias” al café en taza y sus “muchas gracias” al “que aproveche” de la media tostada. Y después de unos diez o quince minutos juntos, digo mi “hasta luego, buenos días”, y por fin llega: adiós miarma.

Históricamente, el miarma ha evolucionado. O yo he evolucionado, no sé. De pequeña me daba risa por excéntrico, de mediana me era indiferente supongo. Como todo, me daba igual, no sé. Luego pasó por una etapa de grima absoluta por avatares de la vida, que solo dos o tres personas que lo han vivido junto  a mí, podrían entender. Pero ahora, con los treinta cumplidos, en esa edad incierta en la que dudas la profundidad de algunas de tus convicciones o gustos acérrimos (cabezonerías), y en la que empiezan a decirte señora: “Mamá, hay una señora en el ascensor”, “¿Se lo envuelvo para regalo, señora?” o “¿Dónde se lo pongo, señora?”, en esa edad, miarma es un gran término.

Y es que hay confianza, la que da el compartir la comida más importante del día, el ratito de conversación, en verte al 50% de rendimiento sin café. Y ante esa duda de la edad, de si ofenden por un lado o por otro (yo lo tengo claro, a mí es por el otro), aparece el miarma. Más concretamente el taluego miarma: esa riqueza del andaluz llenando los vacíos del léxico (excesivamente) formal.

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Siento dar la chapa: viejuna y confundida

Me he sentido viejuna y confundida. Y luego, he mirado en Google, y me he sentido viejuna de nuevo. Y confundida, creo.

He bajado a una tienda-bazar… sí, a veces voy. Excusa: necesidad de cosas obsoletas como un taco de recibos. Y cuando voy a pagar, veo, en una bolsita perfectamente precintada, 20 unidades (eso ponía, no conté) de chapas de latas. De refrescos, cervezas, etc., pero todas cromaditas, del mismo color. Supongo que sin filos excesivamente cortantes (ahí residirá el negocio, pienso).

¿Me atrevo o no me atrevo? Le doy una moneda de 2€ para que tenga que buscar cambio para cobrarme los recibos y así gano tiempo. Me atrevo. “¿Para qué vendéis esto?” pregunto a la desganada niña menor de edad, “Para hacer pulseras” me contesta pensando que estoy fuera de onda. “Ahhh” digo con tono de haberme aclarado y de por supuesto, suplicar no ser excluida de la onda. Pero me ofusco. Salgo con mis recibos bajo el brazo. ¿Cómo va a ser para hacer pulseras? La gente en qué piensa. Me planteo:

1) Me mola el concepto ecológico de reutilizar, ¿pero esto? ¡Están fabricadas queriendo para esto! ¡Las otras están en la basura!

2) Vale que en crisis se inventen cosas distractorias o distractivas, se reutilizan cosas: niños que hacen castillos con pastillas de Avecrem, que se hacen cascos de robot con el bombo de Colón (viejuna), que hacen torres con tuppers… ¡pero si es que estas
no son las que se tiran en casa! ¡Estas valen 1 euro!

3) Seguro que hay niños a los que los padres se lo compran. Y hay otros que llevan las usadas. Y olerán a cerveza espumosa que se sale después de agitarla. Y se crearán clases. Como siempre. Y por algo que ayer, estaba en la basura.

4) Y antes no se podía jugar con eso: no la arranques que corta. Y si se jugaba es a escondidas, ya que cada movimiento que se hacía para producir la fractura por fatiga del metal era una letra del abecedario y en la que se rompía era la inicial del niño que te gustaba. O que le gustabas. No sé.

5) ¿Quién será el listo que inventó esto, hizo el ridículo por la calle un tiempo y lo puso de moda? Esto no puede estar de moda.

Entonces llego, pongo Google para buscar una foto con la que ilustraros esta vivencia y me encuentro que hay fotos de pulseras, cinturones, “bisutería” en general. Madre mía. Me encanta lo retro, el estilazo de algunas cosas, la reutilización con ingenio, la originalidad desbordante por los poros, yo también quería ser inventora… pero chapas de latas para jugar a algo más que a las chapas de latas. Y ni eso. En fin: ¡Qué viejuna me hallo! Y confundida.

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Inestabilidad

Estoy un poco inestable. Tengo esa sensación. Mirad esta foto que he visto hoy en un blog de diseño que sigo.

“Pobre pez”, es lo primero que se nos ocurre. Sí, es cierto. Ya leí o me contaron una vez, que un pez sufre mucho en una pecera redonda. Sufre de estrés. Pues, además de redonda, con este diseño arriesgado en el que, posiblemente, no nade a sus anchas, sino que esté todo el día haciendo esfuerzos con la vejiga natatoria para no acercarse a la mitad de la pecera que cae (de hecho el de la foto será un montaje, o un kamikaze). Resumen: pez que nada en media esfera igual a receta médica fijo.

Veréis, he seguido haciendo repaso de blogs, de prensa (un poco bastante por encima), etc., y he obtenido demasiada información. ¿No os ocurre a veces que os satura un exceso de información sobre algo? ¿O en una actualización de algunos estados de Facebook, por ejemplo? La duquesa de Alba ha desayunado churros unas horas antes de casarse. ¿Esta señora no tiene ni el estómago encogido ni nada? Y con la solana que le va a dar dentro de un rato…

Luego me ha dado por mirar cargos en bancos. Me he desconcertado, enfadado y gastado un dinero sustancial en 902. Compañías telefónicas han decidido cobrarme por servicios que no me han dado, por servicios asociados a piso en el que ya no vivo y también su factura del gas (recochineo).

Y es que creo que todo este superávit de cosas que mi mente no puede sintetizar ha añadido la última gota al vaso de la inestabilidad, o a la pecera de la idem, nunca mejor dicho. Desde ayer tengo una congestión sorpresa, a veces pienso que es reacción de mi vacuna, a veces pienso que me ha dado un frío polar de pronto (no sé qué opción es más inverosímil), pero eso hace que además, todas estas cuestiones floten en una nebulosa. Y con eco. Y trato de pensar, de enlazar ideas. Reflexiono. #hagohashtags.

1) Ese pez está a merced de lo que el humano que diseña quiere. Del arquitecto pecerista, que, seguramente habrá pedido licencia para cambiar el uso de una decantadora rechoncha defectuosa. #todavíahaytrabajoparalosarquitectos

2) Luego me pongo mística y me lo llevo a otro plano. Al plano en el que soy el pez ante los antojos de un ser superior: un banco. #tecreesqueestucasa, pero “Ese trozo de allí no es tuyo, ni lo será. Además, como te acerques, te caes”, #tehundes, #niunaburbujamás.

3) Hay un movimiento impresionante en el centro de la ciudad hoy, se casa la Duquesa de Alba. Y la gente venga a hablar y a criticar. Ideas: a) Que haga lo que le plazca, ella que puede, b) Cada uno tiene sus umbrales de felicidad y necesidades, ole por ella si los tiene claros (envidia) y c) ¿Qué hago yo hablando en mi blog (otrora elegante) de la prensa del corazón o de cosas de estas de sociedad? #palaciodedueñas (este es real).

4) Cambio de tema ¿Por qué todo el mundo te cobra por si acaso? “Y ya si eso, reclamarán”. #nomerobéismáshombreya, #anteladuda902

En fin, que estoy tan inestable que me dan ganas de salir corriendo. Y eso, en mí: es muy raro. Suerte que acabo de leer sobre una aplicación de iphone, android, etc., que consiste en que sales a correr, te pones los cascos y oyes cómo una horda de zombies se te acerca y te pisa los talones todo el tiempo hasta volver a casa. Una lindura.

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