Menú del día

Menú del día. Mesita al sol. Después de una mañana de trabajo (véase trabajo ayudar a pintar a brocha gorda, y rodillo). Pero quedémosnos con estas palabras: menú del día. Son utópicamente una gran idea pero a efectos prácticos, me desinflo: no todo el mundo acierta combinando primeros con segundos platos. Pero esta vez tenía hasta dudas, dos posibles combinaciones y permutaciones entre las distintas variables. Finalmente, ensalada mixta y churrasco como primera opción de segundo (que no quedaba) y san jacobo y huevo frito como segunda opción.

El sol calentaba mi espalda mientras esperaba con expectación mi ensalada. La gente no suele echarle cariño a las ensaladas mixtas, parecen un relleno en las cartas para cumplir el expediente de los vegetarianos, de los que cuidan la línea, de los deportistas o de los que comen sano.. simplemente mezclan lechuga, tomate y cebolla, normalmente cortadas sin cuidado y en trozos que quedan bonitos sólo para ponérselo al caracol, pero no para metértelo en la boca mientras alguien come frente a ti. Pero esta vez, vi venir al camarero con un enorme plato muy colorido en la distancia. Hice el gesto, también de caracol, de estirar el cuello cuando ya estaba cerca y acompañé con la vista el plato mientras bajaba a mi mesa: lechuga (con algún tronchito furtivo de esos que sorprendentemente me encantan), unos trozos grandes de tomate señalando los cuatro puntos cardinales, atún, huevo duro y una cantidad impresionante de maiz, cebollita y ¡hasta brotes de soja! Disfruté cada bocado porque sabía que había encontrado la mejor ensalada mixta de menú del día del mundo.

San jacobo. Tengo sentimientos encontrados hacia ellos, de hecho no fue mi primera opción. En una etapa de mi niñez-juventud se pusieron de moda, pero de esos con bastante empanadito a los lados. Con muy poco condumio dentro y muy estándares, muy prefabricados. Así que, me alegré cuando mis mayores deseos (una vez terminada la ensalada) se hicieron realidad. En la fuente grande, de plato combinado, de menú del día, un san jacobo con forma de isla paradisiaca, nada de polígono regular. Con sus cabos y sus golfos. Un empanado oscurito pero un grosor muy fino de pan rallado. Perfecto. Y ese huevo frito. De los que se pueden mojar. De los que tienen el tono perfecto de naranja que sabes que no está demasiado cuajado. Os confesaré que me da pánico hacer huevos fritos, así que, de vez en cuando tengo tanto mono que supero mi novelcoisinamiento y los bocados pequeños en plato grande, los emplatados cromáticos con salsas serpenteantes… y mojo pan en la yema del huevo frito.

Flan. Es un postre de mis favoritos. Un postre simple. Los caseros son geniales, pero me gustan hasta los de sobre o los que vienen para verter y romper la palanquita para que al entrar aire caigan en el plato bañándose en caramelo. Esta historia se remonta al flan chino dividido en tres partes iguales para mis abuelos y para mí. Pero el del otro día era casero. Con dos flores de nata a los lados.

Y es que, a veces hay que sucumbir a estos pequeños placeres. Cosas que uno no sabe que echa de menos hasta que lo ve escrito con tiza en una pizarra y le dan un vuelco las tripas. A veces hay que cambiar la plumilla de plotter o el lápiz blando por la brocha gorda, y las comidas vanguardistas y tapas de dsiseño por antiguos, pequeños y cromáticos placeres culinarios de toda la vida.

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4 Responses to Menú del día

  1. Las mujeres de la casa azul says:

    Pues es verdad hay que darse de vez en cuando algunos placeres,, aunque nos saltemos la dieta con tanta grasa..jeje.

  2. Tantaria says:

    No puedo con los San Jacobos. El estar tantos años en el comedor del cole tiene sus secuelas…

  3. Javier Márquez Sánchez says:

    ¡Abajo la nouvelle cuisine! ¡Reivindiquemos el churrascazo y el serranito bien servido!

  4. sempiterna says:

    Es verdad, Tantaria… los San Jacobos del cole… lo había borrado de mi mente…

    Javi, tampoco todo es o blanco o negro… esto era un momento de debilidad de huevo frito, jeje.