Cosas de adultos

Aunque ya haga cinco años de mi hipoteca, no sé cuántas letras del segundo coche y no hay reducción que valga ya para mi recibo de autónomo después de cuatro años, hoy me he dado cuenta de que soy un poco adulta por dos cositas. En primer lugar, he metido un muñeco en la lavadora. Un Hommer. Supongo que estaba tranquila de que no fuera a aparecer con el pelo a lo afro, dada la calvicie, pero creo que le he encogido un poco la camisa blanca… o ha echado más barriga cervecera en el trayecto. A saber. Por otro lado, esta mañana, en mercadona (que por cierto ha modificado la cancioncilla corporativa taladradora de oídos y ahora suena con campanitas navideñas, una “gloria”), he comprado media calabaza. Una calabaza… hasta ahora sólo me fijaba en ellas en Halloween y lo bonita que quedan en las casas rurales y tascas de pueblo, nunca he cocinado nada con ella. La edad, que no perdona.

Estoy en el descuento, como hablaba ayer con mi amiga Anita (un día mayor que yo)… ya entramos en la recta final a los treinta. A los que no los tenéis, seguramente os parezca una exageración, un rollo que nos montamos. A los que los habéis pasado quizás se os nuble el recuerdo ante la amenazadora llegada de otra década, los cuarenta o los cincuenta. Pero lo cierto es que me preocupa. Temo los recuentos, los exámenes de conciencia y los propósitos de año nuevo de este año que vendrá… porque seguro que soy más exigente con lo que ya debería haber hecho o menos flexible con el recuerdo de lo pasado. Por ahora intento no pensarlo demasiado, pero es inevitable. Querría que pasara desapercibido, pero también es inevitable. Así que, esperaré pausadamente a que llegue la noche antes, a ver con qué cuerpo me levanto o qué me da por meter en la lavadora o por cocinar.

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3 Responses to Cosas de adultos

  1. Javier Márquez Sánchez says:

    Tictactictactictac…

    Si te sirve de algo, bonita, al muñeco de Hommer siempre le quedó algo corta la camisa.

    😉

  2. Tantaria says:

    Yo me di cuenta de que era adulta cuando vi que el 60% de mi sueldo era para pagar recibos y tardaba dos días en recuperarme de una borrachera. La edad es así…

  3. Cathan Dursselev says:

    Yo me di cuenta que había envejecido cuando me preguntaron al edad y dije, "29, no, cohones, ya estoy casi en 31"

    Eso y que me quedo mirando a todos los críos pequeños con cara de tito embobado….