Quién nos ha visto y quién nos ve (o mi revisión dental anual)

Bajo la intensa luz cenital que alumbraba su cabeza a modo de espiritual coronilla, se encontraba su cara expresiva que me miraba concentrada. Yo sólo podía ver sus ojos e intuir lo demás ya que se tapaba con una mascarilla. Tras ella, asomaban sus rizos en recogido informal, a la par que estudiado. La observaba parpadear atenta. Esos ojos grandotes y lindos que siempre me han transmitido tanta ternura, ahora flanqueados por sendas filas de largas pestañas ataviadas con rímel waterproof para la ocasión. Seguía mirándome atenta.

Siempre callada, risueña y tímida al lado de un hermano locuaz y de una hermana repipi, la recuerdo en la foto con el oso Manolito, con sus dos coletas y el baby rosa. Una niña dulce y buena que dio un par de sustos médicos de pequeña y que ahora ultima la carrera y me ha tratado hoy. Mi hermana, con la que no jugábamos a médicos pero posiblemente a todo lo que yo le dijese, hoy me ha hecho una limpieza dental con unas manos que me recuerdan a las de mi madre pero con algo menos de fuerza y seguridad y con algo más de suavidad y cautela. Normalmente cuando me tumbo boca arriba en el sillón reclinable, con esa luz apuntándome, cierro los ojos sin darme cuenta. Evidentemente no me dan miedo los dentistas, simplemente los entorno por comodidad. Pero hoy luchaba por tenerlos abiertos y observar sus movimientos, no perderme nada, intuir cómo buscaba el pedal, cambiaba de instrumental o cómo me trataba como si llevara haciéndolo toda la vida.

Y aquí estoy yo. Sin tomar café, té, cocacola, tinto o similares durante cuarenta y ocho horas después de mi revisión y limpieza de 2009, esta vez hechas por mi hermana. He escuchado algunas palabras técnicas y he aceptado, ya en la puerta, algunas recomendaciones de cremas y cepillos. La verdad es que yo no noto que pase tanto el tiempo por mí, por las cosas que yo hago o consigo. Mi movimiento es relativo a mí y no lo percibo tanto como el de ellos, el de mis hermanos. Pero ha llovido desde el día que ellos te miraban con admiración hasta el día que tú los admiras a ellos. E igual hasta lo saben (o lo intuyen).

This entry was posted in diario. Bookmark the permalink.

2 Responses to Quién nos ha visto y quién nos ve (o mi revisión dental anual)

  1. Tantaria says:

    Pues sí, cómo pasa el tiempo…

  2. sempiterna says:

    Sí, Tantaria. Son mayores!!