Pulpo a la deriva (con pimentón dulce)

A veces pienso que somos como un pulpito desorientado en la inmensidad del mar. Que no es por patas, que tenemos ocho, pero no podemos hacer nada… nos dejamos llevar por la corriente.

Lo que me hace sentir como pulpo derivado es la sociedad que vivimos y lo fácilmente que asumimos cómo es, lo pronto que nos acomodamos y la tristeza de no hacer ni un esfuerzo por protestar porque es un “pa ná”. Diez días esperando un servicio contratado por teléfono, con datos bancarios facilitados y tal, y resulta que no hay constancia de nada. Un cristal roto y una radio robada y relleno con calma mil papeles como un trámite más y me vengo a casa a esperar a que me llamen para recogerlo cuando esté arreglado: no-sé-si-en-un-par-de-días-no-le-puedo-decir. ¿Comodidad en las gestiones? Somos como autómatas y rellenamos y firmamos (física o electrónicamente), aceptamos disculpas falsas si las hay (cuestión de suerte) o palabras de consuelo de carrerilla estipuladas en un manual estándar del trabajador de atención al público.

Este mar es inmenso, nos dejamos llevar por la corriente, pero ni idea de a dónde vamos. Seguiré manteniéndome a flote con mis ocho extremidades, confiando en que alguna vez, tenga suerte y salga algo bien a la primera. Y si no, pues nada, ajo y agua salada de mar. Pizquita de pimentón.

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2 Responses to Pulpo a la deriva (con pimentón dulce)

  1. Tantaria says:

    Ya lo decía Larra: "Vuelva usted mañana"…

  2. Javier Márquez Sánchez says:

    De gestiones será mejor no hablar, que me sube a la bilirrubina. ¡Qué cabreos, madre mía!

    Mmm… que rico, mi pulpito con su pimentón…