Actualizándome 3.0 y los zapatos

Empecé leyendo a Juan José Millás y su No mires debajo de la cama, luego seguí leyendo otros libros y leo y releo Articuentos. Siempre me ha saltado a la vista su fetichismo con los zapatos. Les da vida, les da protagonismo o conforman parte de los escenarios que define. Yo no me había fijado en mi relación con los zapatos, pero empezando por la famosa frase de mi abuelo: “te quiero más que a un zapato viejo” y acabando por algún que otro post que me he sorprendido de escribir, creo que también miro esa prenda degradada a complemento con otros ojos.

En mi caso, los zapatos definen mi estado de ánimo, o más bien, elijo los zapatos según ese estado y no el climático, por ejemplo, que sería lo más lógico. Tengo unas zapatillas tipo converse azules con gatos negros. Excéntricas pensaréis. Pues no. Fue una especie de amor a primera vista extraño en un sitio y en un momento concretos. Se convirtieron en un amuleto para tener el valor de hacer lo que quería hacer, al estilo plumita de Dumbo. En ese caso, tenía un jefe que se asustaba terriblemente con los gatos negros. Y bueno, yo no estaba muy a gusto últimamente y pensaba en dejar ese trabajo. Así que si A es B y B es C, pues eso, que me las compré pensando en el último empujoncito para dejarlo. El día que tenía que hablar con él y comentarle que me iría pasadas unas semanas, me levanté y me vestí con vaqueros, sudadera y zapatillas. Los zapatos significaban un pequeño momento de rebeldía para provocar el cambio.

He vuelto a sacar las zapatillas del armario. Ahora pasan más desapercibidas en mi atuendo algo más informal, pero yo sé que las llevo.

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7 Responses to Actualizándome 3.0 y los zapatos

  1. Tantaria says:

    Di que sí, desafiando a tu ex jefe con las zapatillas de gatos negros!

  2. Rick says:

    Hola, he estado echándole un vistazo a tu blog y me ha gustado bastante así que quería proponerte un intercambio de enlaces. Yo también tengo un blog, que quizá pueda interesarte, llamado El quimérico inquilino. Lo puedes ver entrando en mi perfil. Si te parece bien la propuesta coméntamelo en el blog.

    Un saludo.

  3. Rick says:

    Mi estado de ánimo también se refleja mucho en mi forma de vestir. Si estoy animado uso la ropa que más me gusta, me adecento más, etc… Si no, camisetas anchas, barba frondosa, pelo de almohada…

    PD: Ya estás enlazada en El quimérico inquilino

  4. Esquizombi says:

    Un vestido de gato negro sería ne-ce-sa-rio.

    Aunque los gatos no van vestidos.

    Y más que vestido sería mejor decir disfraz. Por supuesto se vería de lejos que es un disfraz, una ficción, pero en el fondo sólo se trata de un pacto más.

    Y a los niños les gusta, como artificio y reflejo de una idea social, artística, convencional.

    Es suficiente motivo, ¿no?

    Me gusta la entrada :)

  5. FJ.MJ says:

    Hola, de nuevo se pone en circulación FJ.MJ blog.
    1saludo!

  6. Javier Márquez Sánchez says:

    ¿Este post en qué me convierte a mí? Yo voy pisando los zapatos de Sempi por toda la casa. O ella los deja en medio o es que yo los voy buscando. Sea como sea, ¡zas!, pisados quedan. Insisto, esto me preocupa, ¿en qué me convierte a mí…?

  7. sempiterna says:

    Es que cuando te digo que no pises mis zapatos crees que es por capricho, pero no, implica mucho más… 😛