Diario de un viaje mimético (parte I)

Una vez más al empezar un viaje me propongo que sea mimético. Me gusta el turismo de mímesis en general. Esto es llegar a un sitio y no ir en pantalón corto, playeras, cámara al cuello y señalar con la boca abierta a todo lo que se ve. A ver, que también lo hago, cómo no, pero siempre me propongo pasar desapercibida, sentarme en los sitios donde los autóctonos se sientan a tomar café, pasear por los lugares que lo hacen y desenvolverme con soltura por sus sitios cotidianos. De esta forma, mi turismo urbano mimético sería perfecto.

Pues bien, este ha sido el más cercano a esa idea que he tenido. Como improvisación casi, nos propusimos acompañar a una amiga a su vuelta a Brighton, ciudad del sur del Reino Unido en la que había vivido varios años y por la que sentía una importante nostalgia. Siempre viajar con alguien que conoce el lugar, de una forma mimética, puede hacer que el viaje sea más mimético. Es una ley básica del manual del perfecto mimo. Pues bien, partimos hacia allí sin mucho más que un check in on line y un apartamento alquilado que en las fotos tenía poca pinta inglesa (ya me entendéis, tema patterns británicos y tapizados varios), lo cual, ya era positivo.

Después de aterrizar suavemente y con un aplauso, empezamos a manejarnos por aeropuertos y estaciones de trenes como si supiésemos las cuatro palabras básicas: exit, train, ticket, lugagge y poco más. Pero bueno, llevábamos con nosotros a nuestra amiga mimética, así que, pronto, estábamos cogiendo el camino más corto, cómodo y rápido hasta Brighton, a unos cincuenta minutos de Londres. Taxi en la estación y agencia de alquileres vacacionales, luego en Marina Parade esquina con Margaret St, estaba el apartamento que sería base de operaciones. Con la escalerita del porche bajada, las llaves en la mano, ante una puerta acristalada de madera y con el mar a la espalda, estábamos listos para traspasar el umbral en el que entraríamos como Spanish y saldríamos como English cada día hasta la partida.


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One Response to Diario de un viaje mimético (parte I)

  1. Javier Márquez Sánchez says:

    Ha sido un superviaje. Estoy deseando revivirlo a base de los singulares “bocados de realidad” en los que suele recalar Sempi…